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sábado, 2 de febrero de 2013

La alazaba de Montemolín


            Montemolín es una región importante al encontrarse en una situación estratégica entre el límite fronterizo de Andalucía y Extremadura, por ese motivo contaba para su defensa con una poderosa alcazaba.
            La alcazaba fue construida en siglo XII, con reformas a partir de 1248.    Se trata de una obra de origen árabe, fabricada en tapial y ladrillo, con torres ochavadas, reconstruida más tarde por los cristianos con aparejo de piedra. El recinto constituye una mole formidable que se adapta a la elevación que le sirve de asentamiento.

Alcazaba de Montemolín
                 Su planta es irregular y de proporciones alargadas. Su disposición trata de aprovechar las ventajas de unas acusadas diferencias topográficas con respecto al terreno circundante. Sus medidas son 114 metros de longitud, 54 m. de anchura y 33 m. de altura, y de su perímetro sobresalen torres de diferente configuración y medida, y una torre posterior de sección semicircular; la disposición de las torres responde a la tipología almohade, al igual que el grosor de sus muros y el tapial con el que se levantan.


Ejemplo de una torre de la Alcazaba actualmente resaurada.
            Otras torres, algunas semicilíndricas, refuerzan el recinto defensivo. La mayor de ellas está construida en piedra y existe otra de composición más artística, a modo de fortaleza, que posiblemente fuera utilizada como alojamiento principal durante ciertas épocas.

            De sus antiguos componentes se conservan la puerta en recodo, algunos aljibes, mazmorras y otros restos todo en estado de ruina. En el interior de la fortaleza existía también una iglesia, hoy desaparecida por completo, dedicada a Santo Domingo, que contaba con dos altares, uno dedicado al titular y otro a Santiago.

            Numerosas fueron las reformas realizadas por los conquistadores cristianos en la fortaleza, para adecuarla al uso de la Orden Militar de Santiago lo que podemos comprobar en las paredes de esta puesto que contien piedras de esta oreden. No cambiaron la apariencia externa, limitándose a rehacer o reforzar las partes más débiles y dañadas, pero siempre siguiendo la misma traza. Incluyeron en él una torre con unas medidas de 14 m. de longitud por 10 m. de anchura y planta trapezoidal como Torre del Homenaje y que se asentaría sobre la parte más noble de la construcción islámica compuesta por una torre mayor que las restantes, habitable y otras dependencias anexas. La subida a esta torre se efectuaba por una escalera de ladrillos al final de la cual se levantaba un puente levadizo, comunicándose los distintos pisos por escaleras interiores.
Imagen de toda la alcazaba de Montemolín restaurada.


Ha sido restaura en casi todas las partes y se encuentra en muy buen estado de conservación.Actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Montemolín, y   se encuentra es estado de ruinas. Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
 
La casa del marqués de Solanda
 
            La casa del Marqués de Solanda está situada frente al parador de turismo de la ciudad de Zafra en la provincia de Badajoz.
Aquí podemos ver una
ventana con cristalera.
            El Marqués de Solanda, con su personalísimo gusto y posibilidades, dirigió e inspiró esta meritoria obra en el año 1905, trayendo artesanos marroquíes para su elaboración, estando considerada como una de las más acertadas realizaciones, entre las muestras de arte neomudéjar privado de nuestra ciudad.
 

Fachada de la casa del Marqués de Solanda
            La casa del marqués de Solanda es uno de los edificios de la arquitectura civil más interesantes de la ciudad de Zafra. La casa está dividida en tres pisos de los cuales el último debió de utilizarse como  un doblao puesto que las ventanas son mas pequeñas y tambien estan decoradas con frontones curvos. Es una construcción que, ya en su exterior va pregonando la categoría que reina en su interior puesto que en la fachada es geométrica, contiene líneas puras que nos muestran hermosos relieves en balcones con rejería sevillana, cornisas, capiteles de bella factura dando belleza en conjunto a esta vivienda, en la fachada, justo en el medio de esta podemos encontrar un blacón  acristalado que sirve de mirador, muy bello, esta casa fue actualizada en su arte, a principios del siglo XX, sobre los muros de otra que ya existía anteriormente.


          El llamado Arco de San Antonio, está situado en uno de los extremos de la casa, le ha prestado anchura al edificio, para hacer más prolongada la gozada de su amplio escaparate mural. Una vez pasado el vestíbulo de la casa, vemos la obra de la arquitectura árabe, mandada a construir por Francisco Fernández y Fernández, para la boda de su hija. El arquitecto de levó a cabo todo este proyecto fue Ventura Vaca quien  con su admiración hacia este arte quiso que la casa tuviera una arquitectura árabe.

Zaguán  de la casa de arquitectura árabe.
Fuente situada en el patio
Al pasar el zaguán esta repleto de azulejos a modo de zócalo, son de estilo islamista un poco romántico, que se hace patente en el patio interior. Uno puede recrearse con la contemplación del patio mudéjar que le sigue y adentrarse en un mundo de inspiración agarena, que sólo le pueden rivalizar, los alcázares sevillanos o los patios granadinos de la Alhambra.  Dicho patio está formado por columnas dobles, arcos de herradura y arcos de medio punto. Además, cuenta con una hermosa fuente y con un gran torreón neomudéjar además de varias ventanas gemiadas o ajimeces. Su parte superior es una galería de balcones cerrados con cristaleras que se abren al patio. Los muros están cubiertos en su totalidad por una decoración de rombos rematados en forma de almena. Representa una arquitectura con el significado de lo árabe a principios del siglo XIV.
 
 

Patio de la casa

Toda la obra es una muestra de yesería calcada de sus modelos con una exactitud irreprochable. Sus paredes están recorridas por inscripciones de lengua árabe, que refieren algunos de los versículos del libro del Corán, sobre gráciles columnas, repletas de abigarradas figuras en geométricos trazos y complicadas lacerías, que han sido realizadas en este lugar zafrense, con una fidelidad que llegará hasta confundir al menos experto.

Puerta de la casa del Marqués de Solanda
 

Bibliografía:
  • CROCHE DE ACUÑA, F.: Para andar por Zafra. Zafra, 2003.
  • TORO FERNÁNDEZ, B.: Urbanismo y Arquitecturas aristocráticas y de Renovación Burguesa de Zafra. Zafra,(febrero) 1994.
 

Vista de la casa desde El Parador de Turismo


 

 

La torre de San Francisco



 Torre de San Francisco
            Si nos acercamos a Zafra y nos dirigimos hacia la carretera Badajoz- Granada y giramos en  la segunda rotonda a la derecha nos encontraremos con una torre bastante alta, que formaba parte del antiguo Convento Franciscano de San Benito, aunque se le conoció como Convento de San Francisco, del que recibe el nombre esta torre.

                Este convento fue fundado y construido en el siglo XV por el Segundo Conde de Feria, Gómez II Suárez de Figueroa y por su madre llamada María Manuel. Fue ampliado en el año 1575 para poder albergar a un mayor número de religiosos. En este momento sólo se conserva la torre que fue construida con materiales muy pobres. Este lugar era considerado un sitio de retiro para muchas personas y ahora se conserva en un ambiente muy tranquilo y silencioso. En el año 1671 el convento contaba con más de cuarenta religiosos. Durante el siglo XVII el convento poseía una enfermería en la calle Badajoz, situada al lado del Hospital de San Miguel. En el siglo XVIII se construye una nueva enfermería en la que es actualmente la calle Ancha, que sirvió de convento tras la destrucción que se ocasionó en el convento a lo largo de la Guerra de la Independencia. En la parte del convento se divisa que  en la parte de arriba podía haber un segundo piso, debido a que están en la parte de la pared de la torre unos agujeros en los que supuestamente se situaban las vigas de madera que sujetaban la parte de arriba.

Aquí se diferencian las cuatro partes de la torre.
                Es bastante fácil dar con esta torre que se encuentra en un estado bastante defectuoso, está derruida, contiene muchas pintadas y el terreno está muy mal cuidado, es muy alta supongo que de unos 15 a 20m repartidos en cuatro pisos; el primero está construido con sillares en granito de color blanco, en el segundo  piso está reforzado con sillares en las esquinasy también  podemos divisar, en la fachada occidental  que hay una ventana con frontón y adornos platerescos que forman parte de un estilo español de ornamentación empleado por los plateros del siglo XVI, en la que creo que se divisaba parte del lugar. El tercer piso también esta reforzado con sillares como el segundo. En el último piso se encuentra lo que sería el campanario donde están  las campanas, esta última parte está hecha o reconstruida en ladrillo y en la parte de arriba de las paredes hay  una cenefa muy simple. En lo más  alto de esta torre he encontrado cuatro torrecillas llamadas linternas en las que por ventanas, tienen  unas pequeñas ranuras anchas que creo que servían de adorno mayoritariamente puesto que formaban parte de la iglesia del campanario. Estas cuatro rodean a una linterna principal que está situada en un puesto un poco más alto. Esta última parte es muy parecida a la parte de arriba que hay situada en la iglesia de la Candelaria.

Vemos la parte que esta derruida
que la formaba el convento.
Puerta en la que pone la fecha de 1998
La parte del convento está totalmente derruida, no quedan restos ni de habitaciones, patios y  pasillos. Debido a que como no hay muchos restos, supongo que el convento no sería demasiado grande. La torre tiene la puerta con un arco de medio punto con dovelas dobles, un tanto estropeada que parece muy vieja y además he creído ver en una verja una fecha que es 1998  este año es en el que se colocó la verja pero también el año en el que se pudo hacer una posible reconstrucción en la que se reforzó mayoritariamente la parte trasera de la torre. Está  abierta al público pero no hay mucho que ver, porque dentro está llena de agujeros  por las paredes y en el suelo un montón de excrementos de las palomas que habitan allí.

                Actualmente el recinto está muy descuidado porque está cubierto de residuos, hierbajos,  arbustos, el recinto no está vallado suficientemente, está  en muy mal estado de conservación y es una pena que esté en este estado. Y eso no es bueno porque por este sitio pasan muchos turistas y la torre da muy mala imagen a la ciudad.

La torre de Espantaperros
Pasillo por el cuál se llega a la torre.
Vista de la torre antiguamente
           La Torre de Espantaperros en Badajoz, es uno de los más notorios monumentos almohades de la Península Ibérica, del siglo XII para ser más exactos, la mandó a construir el Califa Abu Yaqub Yusuf (1135-1184). Se la conoce también por el nombre de Torre de la Atalaya o Torre del Alpéndiz, denominación ésta última del todo incorrecta, (el Alpéndiz está en otra zona de la Alcazaba) y cuya perduración resulta inexplicable. La torre de Espantaperros está situada en la parte oriental de la Alcazaba de Badajoz y constituye la torre de vigilancia más fuerte de todo el recinto. 

Esta torre es del tipo conocida como Albarrana, es decir, que estaba colocada por delante del lienzo de la muralla y conectado a él por un pasillo estrecho y un arco. Estas torres albarranas son características de la arquitectura militar islámica en la Península Ibérica, aunque normalmente ya son de bastante menor tamaño que el que nos ocupa.
Aquí podemos comprobar la altura de la torre
       Su planta es octogonal, es decir con ocho lados, y se conserva en toda su altura, unos 30m. En ella hay varias ventanas  pequeñas llamadas aspilleras La mayor parte de la Torre es maciza, construida con tapial  salvo sus dos plantas superiores que constituyen dos cámaras anulares abovedadas, la torre fue restaurada por el arquitecto Ventura Vaca. En origen estaba rematada por una pequeña construcción cuadrada decorada con arcos entrecruzados, al que en la época cristiana se le superpuso el remate de estilo mudéjar que ahora puede verse. En el verano de 1920 el estado de ruina era preocupante. Un par de años después parte de la torre se desplomó cayendo al interior de una de las viviendas que tenía adosadas. El alcalde, a instancias del arquitecto municipal, exigió a la Comisión de Monumentos que se pronunciara: se restauraba la torre o se demolía. 
La torre de Espantaperros
             Este remate mudéjar llamado templete, tenía cómo fin alojar una campana, actualmente hecha añicos que se encuentran en el almacén del  Museo Arqueológico Provincial de Badajoz y que fue desmontada a finales del siglo pasado. Por desgracia, los actuales accesos y el mantenimiento de la torre no permiten abrirla al público.
Vista lateral de la torre
             Las torres poligonales no son particulares en la arquitectura almohade andalusí. Su construcción formaba parte de reforzamientos de las fortificaciones que emprendieron los almohades en toda Al-Ándalus, necesitaba de defensa ante el empuje bélico y territorial de los reinos cristianos del norte.



 Pero un problema estropea toda la belleza que esta torre nos muestra, es un edificio con forma de cubo  que fue construido para la  Facultad de Biblioteconomía y Documentación con el cual ha habido varias disputas.

Edificio del cubo mencionado en el texto

De hecho, la Alcazaba de Badajoz, tal y cómo hoy se nos presenta es el producto de éste programa constructivo. Pegados a la torre se encuentran los jardines de la Galera, que son  históricos de Badajoz, de reciente recuperación y uno de los espacios más bellos y desconocidos del Casco Antiguo que contiene plantas de los cinco continentes.
Jardines de la Galera



Vista de latorre desde la Plaza Alta


Fachada de la casa del Ajimez



            La casa del Ajimez está situada cerca de la Plaza Chica de la localidad de Zafra, concretamente en la calle “Las Boticas”, es una vivienda mudéjar del siglo XV dedicada en la actualidad como Centro de Acogida del Turista.

Puerta de la casa del Ajimez
            Es un edificio muy singular, podemos apreciar en su exterior, La fachada que es del siglo XV, una obra de arte mudéjar. Aunque es más tardío, resulta interesante el esgrafiado que adorna la fachada, ya que se trata de uno de los pocos restos de esta técnica decorativa, que debió abundar en la ciudad durante el siglo XVI al XVIII y que contrasta con esa idea de pueblo blanco que actualmente le caracteriza.

Fachada de la casa del Ajimez
El mal estado en que llega a finales del siglo pasado conlleva a la restauración del edificio, conservándose únicamente en pie el original entramado tardomedieval, la fachada del inmueble, donde se presentan algunos de los elementos decorativos mudéjares más destacados entre aquéllos que embellecen las calles del municipio. Son concretamente dos las piezas derivadas del arte mudéjar que encontramos en la portada de la Casa del Ajimez. La fachada no está totalmente vertical (está aplomada), ésta nos muestra dos estilos, el románico y el mudéjar que es el que predomina. En ella se puede observar una fila de tiradores que sujetan la fachada por dentro para que no se caiga.

Ajimez
Ubicado sobre la puerta de acceso principal, encontramos un arco adintelado propio del mudéjar popular,empleado en las viviendas particulares de la Baja Extremadura, que cubre la portada del acceso al inmueble, hallamos los dos elementos decorativos con que los alarifes mudéjares quisieron embellecer la fachada del edificio, basados en un alfiz trenzado donde alternan los azulejos lisos geométricos de color castaño y verde, bordeados con ladrillos aplantillados.

La fachada conservada en muy buen estado


Azulejos con colorida decoración geométrica dibujada según la técnica andalusí de la cuerda seca son, por su parte, los que bordean al ajimez que se posa sobre el arco adintelado. Esta ventana geminada o ajimez morisco, es una bella ventana mudéjar, partida por una columnilla de mármol sobre la que descansan dos arcos angrelados de ladrillo. Es una de las más bonitas del sur de Extremadura, de gran belleza, testigo de su pasado. 
Esgrafiados verticales en la fachada

Esta ventana es la que le da el nombre a la casa, fabricada igualmente con azulejos y ladrillos según las tradicionales técnicas ya mencionadas, cuyos arcos de ladrillo angrelados u ondulados muestran en su intradós o cara exterior inferior una serie de arcaduras o salientes que hacen asemejarlos a los arcos lobulados, comunes dentro del arte hispano-musulmán. A ambos lados de la ventana podemos ver, además, uno de los pocos ejemplos de esgrafiados conservados en la localidad, consistente en seis paneles colocados en parejas verticales,  mostrando cada uno en un espacio rectangular dibujos geométrico-vegetales, compaginando con el geometrismo de la decoración mudéjar conjunta, y engalanando aún más la fachada de este histórico edififio para enriquecimiento del patrimonio zafrense.

Desde finales del siglo XV albergaba las boticas locales, donde existían toda clase de productos utilizables en farmacia. En el siglo XX sirvió de vivienda particular. Hubo un deterioro importante de la estructura de la casa y se hundió quedando sólo la fachada. El Plan de Dinamización Turística adquiere la vivienda y lo arregla. En la actualidad está habilitada como centro de visita turística.

Blibiografía:
  • CROCHE DE ACUÑA, F.: Para andar por Zafra. Zafra, 2003.
  •  TORO FERNÁNDEZ, B.:Urbanismo y Arquitecturas aristocráticas y de Renovación Burguesa de Zafra. Zafra, (febrero) 1994.

domingo, 9 de diciembre de 2012


UNA ESPADAÑA

             Una espadaña es una estructura generalmente construida en lo alto de algunas catedrales o iglesias, formada por una sola pared con uno o más huecos abiertos en los que van colocadas las campanas. También es una estructura mural que se prolonga verticalmente sobresaliendo del resto de la edificación, y suele acabar en un pináculo. Puede disponer de uno o más vanos para albergar campanas, formando parte de algunas iglesias donde hace funciones de campanario o campanil, diferenciándose de estos en que su acceso no se alberga en el interior. La espadaña se construye siempre como prolongación en altura de un muro existente, normalmente del hastial del imafronte o, cuando los hay, de alguno de los hastiales del transepto.

 

            Podemos encontrar una espadaña en el convento de Santísimo Cristo del Rosario, Zafra.  En algunos conventos habitaban los franciscanos quienes eran pertenecientes a la orden de Santiago.

Yo junto al convento Cristo del Rosario

Convento Cristo del Rosario

Aquí nació Dulce Chacón Gutiérrez.
Si nos acercamos a la localidad de Zafra, en una de sus plazas quizás la más importante llamada la plaza grande, vemos un hotel de esquina llamado Hotel Plaza Grande, con la fachada de color blanco, y varios balcones y ventanas situadas por filas en la  pared. Este hotel fue la casa donde nació Dulce Chacón en el cuál hay una placa conmemorativa hacia ella.
 Dulce Chacón Gutiérrez nació en 1954 en Zafra, Badajoz. Hermana gemela de la, también escritora, Inma Chacón, Se crió en una familia aristócrata y conservadora. Su padre era el poeta y alcalde de su ciudad natal Antonio Chacón, quien murió cuando ella tenía once años. Al año se trasladó con su familia a Madrid, donde instaló su residencia definitiva.
Fueron sus padres quienes le inculcaron el gusto por la literatura, y así fue como de pequeña leyó autores como Rilke, Cela, César Vallejo o José Ángel Valente. De grande admiró la prosa de Saramago, Luis Landero o Julio Llamazares -quien le dio el título “Cielos de barro”, para una de sus novelas-
. Comienza a publicar tarde; en 1992 a los 38 años,  publica su primer poemario, Querrán ponerle nombre, y con el segundo, Contra el desprestigio de la altura, obtiene el Premio Ciudad de Irún en 1995. En 1996 debutó como escritora de novela con el libro Algún amor que no mate, obra de la que posteriormente, en el año 2002, hizo ella misma una adaptación teatral. Dulce Chacón continuó escribiendo tanto poesía como narrativa. En 1997 publicó la novela Blanca vuela mañana; en 1998 inventó la historia de una pareja que se rompe y la amistad que surge entre dos mujeres, una española y otra marroquí, en Háblame, musa, de aquel varón; en 1999 escribió el libro de poemas Matar al ángel . Al año siguiente publica su primera novela Algún amor que no mate. Con Cielos de barro obtuvo el prestigioso Premio Azorín de Novela en el 2000.  
El éxito definitivo le llegó en el año 2001 con su novela, la voz dormida, por la que recibió el Premio al Libro del Año, concedido por los libreros de Madrid. En este libro, Dulce Chacón rinde homenaje a los hombres y mujeres que perdieron la Guerra Civil española, y presta su voz para dar testimonio de su lucha y de su sufrimiento diario en las cárceles y en las calles del país devastado por la pobreza y por el odio.
Dulce Chacón murió el  3 de diciembre de 2003 a los 49 años de edad, a causa de un cáncer.

Yo junto a la placa de Dulce Chacón

Actual hotel Plaza Grande antiguas casa de Dulce  Chacón